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Folleto De Definiciones Y Datos

DEFINICIONES

¿Qué es el estrés traumático? La exposición a acontecimientos traumáticos en la niñez es un importante problema de salud en los Estados Unidos. Varios estudios revelan que los acontecimientos traumáticos en las primeras etapas de la vida podrían tener como consecuencia numerosos efectos negativos en la niñez y la adolescencia e incluso en la adultez. Los niños que padecen estrés traumático infantil son aquellos que han estado expuestos a uno o más traumas en el curso de su vida. Estos niños tienen reacciones que afectan su vida cotidiana y que persisten mucho después de ocurridos los acontecimientos traumáticos.1 Entre los acontecimientos traumáticos están el presenciar o haber sido víctima de abuso físico o sexual, la violencia en familias y comunidades, la pérdida de un ser querido, las experiencias como refugiados, la guerra, vivir con un familiar con capacidad deficiente para cuidar a un niño y haber sufrido una lesión o enfermedad potencialmente mortal. Según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) cerca del 60 por ciento de los adultos estadounidenses afirman haber sido víctimas de abuso u otras circunstancias familiares difíciles durante la niñez.2

¿Qué es el trauma histórico? El trauma histórico, conocido también como trauma multigeneracional, es el daño emocional y psicológico colectivo sufrido, tanto a lo largo de la vida como por varias generaciones, resultante de una historia cataclísmica provocada por genocidios y otros abusos importantes.3 Varias comunidades culturales y étnicas han padecido el trauma histórico. Por ejemplo, algunas comunidades de indígenas norteamericanos y de nativos de Alaska describen el trauma histórico de que fueron víctimas en los Estados Unidos, basados en experiencias compartidas como el desalojo, la asimilación forzada, la supresión de idioma y cultura y el ingreso forzado en internados. La impotencia y la desesperación están asociadas con el trauma histórico, que contribuye en gran medida a altos índices de alcoholismo, abuso de sustancias controladas, suicidio y otros problemas de salud. Los programas de prevención usan cada vez más estrategias adaptadas a las culturas afectadas para aliviar los efectos del trauma histórico en personas, familias y comunidades.

¿Qué es la resiliencia? Resiliencia es la capacidad de adaptarse con el paso del tiempo a situaciones que transforman la vida y a condiciones estresantes. Aunque son muchos los factores que contribuyen a la resiliencia, varios estudios demuestran que las relaciones compasivas y solidarias propician una mayor resiliencia. Entre los factores asociados con la resiliencia están, a manera de ejemplo y sin limitarse a éstos:

  • la capacidad de crear e implementar planes realistas;
  • una actitud positiva y seguridad en sí mismo;
  • la capacidad de comunicarse y resolver problemas.4

DATOS

Trauma:

  • Más del 25 por ciento de los jóvenes estadounidenses pasan por un acontecimiento traumático importante antes de los 16 años y muchos niños sufren traumas múltiples y repetidos.5
  • En el caso de los niños, el estrés traumático puede afectar la concentración y el aprendizaje y retrasar el desarrollo, lo cual provoca otros problemas relacionados con la salud mental, abuso de sustancias, educación, comportamiento y posibilidad de empleo. También puede cambiarles su visión del mundo, su visión de futuro, su conducta, sus intereses y sus relaciones sociales.6
  • Si no se le da el tratamiento adecuado, el estrés traumático infantil puede afectar el desarrollo saludable del niño y conducir a dificultades a largo plazo en el desempeño escolar, las relaciones sociales, el entorno laboral y la capacidad de disfrutar plenamente de una vida sana. En la medida que aumenta la cantidad de acontecimientos traumáticos que se experimentan durante la niñez, se incrementa el riesgo de confrontar los siguientes problemas de salud en la adultez: depresión, alcoholismo, drogadicción, intento de suicidio, enfermedades cardiacas y hepáticas, problemas con el embarazo, altos índices de estrés, cólera incontrolable y problemas familiares, económicos y laborales.6
  • Expresado en dólares de 2010, el costo promedio estimado de gastos vitalicios por víctimas de maltratos en la infancia es de $210,012.00, desglosados de la siguiente forma:
    • $32,648 en gastos de atención médica durante la niñez;
    • $10,530 en gastos de atención médica en la adultez;
    • $144,360 en pérdida de productividad;
    • $7,728 en gastos relacionados con el bienestar infantil;
    • $6,747 en gastos relacionados con justicia penal; y
    • $7,999 en gastos de educación especial.7

Sistema de justicia de menores:

  • La incidencia del trastorno de estrés postraumático (TEPT) en los jóvenes procesados por el sistema de justicia de menores es similar al de los jóvenes en los sistemas de salud mental y abuso de sustancias: ocho veces mayor que el experimentado por jóvenes de edad comparable en la población civil no convicta.8
  • La incidencia de TEPT entre reclusos jóvenes es más alta entre las hembras (49 por ciento) que entre los varones (32 por ciento) y mayor que el reportado en los jóvenes de la población no convicta (menos del 10 por ciento).9
  • La mayoría de los jóvenes que han sufrido traumas psicológicos recupera la salud funcional, pero cerca del 50 por ciento de los jóvenes procesados por el sistema de justicia para menores sufren trastornos crónicos psicológicos y de salud en general relacionados con el trauma.9
  • Un importante estudio en el que participaron jóvenes reclusos en cárceles para menores revela que el 92.5 por ciento sufrió al menos un trauma; el 84 por ciento experimentó más de un trauma; y el 56.8 por ciento sufrió trauma en seis o más ocasiones.10
  • Al 70 por ciento de los jóvenes procesados por el sistema de justicia de menores se le han diagnosticado trastornos mentales y el 27 por ciento sufre de problemas que afectan grandemente su capacidad de funcionar de manera normal en su vida cotidiana. Estos índices triplican aproximadamente los de la población civil no convicta.10

Sistemas de protección de menores:

  • Un importante estudio realizado a adultos que estuvieron en hogares sustitutos descubrió que éstos sufren de altos índices de TEPT (21.5 por ciento) en comparación con la población general (4.5 por ciento). Además, estos adultos presentan índices superiores de TEPT que los veteranos de guerra estadounidenses (15 por ciento en los veteranos de Vietnam, 6 por ciento en los veteranos de Afganistán y del 12 al 13 por ciento en los veteranos de Irak). Los adultos que han sido adoptados también tienen índices más altos de episodios depresivos, fobia social, trastornos de pánico, ansiedad generalizada, adicciones y bulimia.11
  • Los niños y jóvenes que han estado bajo la custodia de los sistemas de protección de menores han experimentado usualmente uno o más traumas relacionados con sus encargados, tales como abuso o negligencia.12
  • Un estudio en el que participaron más de 2,200 niños del sistema de protección de menores12, 13 reveló que:
    • Más del 60 por ciento de los jóvenes participantes reportaron haber sufrido al menos dos de las experiencias traumáticas crónicas siguientes en sus relaciones con un encargado: abuso físico, sexual y emocional, negligencia y violencia doméstica.
    • A más de cuatro de cada cinco se les diagnosticó un trastorno mental como depresión o ansiedad generalizada.
    • El promedio de tipos de experiencias traumáticas sufridas por los participantes del estudio fue de al menos cinco.
    • Los jóvenes blancos no hispanos residentes en hogares sustitutos fueron más propensos a experimentar historias traumáticas complejas que los de otros grupos raciales o étnicos.
  • El abuso y la negligencia pueden afectar los lazos emocionales y el desarrollo de importantes destrezas relacionales. Cerca del 35 por ciento de los niños y jóvenes que han sufrido maltratos muestran déficits significativos en sus destrezas sociales.14
  • Un importante estudio realizado por los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades analizó los efectos a largo plazo de la exposición a siete categorías de abuso emocional, físico o sexual, así como de la permanencia en un hogar disfuncional durante la niñez. El estudio revela que, al comparar a los participantes del estudio con personas expuestas a por lo menos cuatro categorías durante la niñez, se reportó:
    • un incremento de 4 a 12 veces del riesgo de alcoholismo, abuso de drogas, depresión e intentos de suicidio;
    • un incremento de 2 a 4 veces del hábito de fumar, baja autovaloración de la salud personal, relaciones sexuales con ≥50 personas y enfermedades de transmisión sexual; y
    • un incremento de 1.4 a 1.6 veces de inactividad física y obesidad severa.15
  • Aproximadamente 1 de cada 10 niños estadounidenses presenció una escena de abuso familiar y más del 25 por ciento estuvo expuesto a violencia familiar en el curso de su vida.16, 17

Centros escolares:

  • El entorno escolar puede propiciar o desalentar las conductas positivas y negativas entre los estudiantes. Más aún, las normas sociales existentes en las escuelas pudieran empeorar los problemas de comportamiento como el acoso escolar—también conocido como bullying—y la victimización.18
  • Los jóvenes que sufrieron maltratos en las primeras etapas de su vida reportaron bajas calificaciones y resultados bajos en los exámenes estandarizados de lectura, redacción y gramática y tuvieron el doble de ausencias a clases y suspensiones que aquéllos que no fueron maltratados. Por su parte, las madres de los estudiantes de onceno grado participantes en el estudio informaron que quienes sufrieron maltratos en las primeras etapas de su vida experimentaron “el doble de los niveles de agresión, ansiedad, depresión, disociación, comportamientos delincuenciales, TEPT, problemas sociales, trastornos de pensamiento y aislamiento social que sus contrapartes que no habían sufrido maltratos”.19

Familias de militares:

  • Los niños y los jóvenes pueden reaccionar con mayor intensidad ante la muerte de uno de sus padres o de una persona muy cercana a ellos. En algunos de estos casos, pueden padecer tristeza traumática, que consiste en síntomas asociados con el TEPT. Los niños y jóvenes con familiares militares pudieran sufrir trauma si la muerte de un ser querido ha sido súbita, traumática y aterradora. También pueden padecer reacciones de estrés postraumático después que un padre, madre o encargado pierde la vida en combate, aunque los síntomas pueden aparecer semanas o meses más tarde.20
  • Cuando muere un padre, madre o encargado que presta servicios en la Fuerzas Armadas, sus hijos pueden sufrir un estrés adicional que intensifica su pérdida. Por ejemplo, puede darse el caso de que tengan que trasladarse de su hogar en una instalación militar a una nueva comunidad en la que se desconocen sus vínculos con los militares o las circunstancias de la muerte de su familiar. Estos niños y jóvenes pudieran perder también su identidad “militar”, además de los amigos, actividades, escuelas o encargados que conocieron en el entorno militar. Al integrarse a una nueva comunidad, estos niños y jóvenes deben tomar decisiones difíciles con respecto a lo que desean contar de sus experiencias en dicho entorno.20

Referencias

  1. National Child Traumatic Stress Network. Tomado de http://www.nctsn.org/resources/audiences/parents-caregivers/what-is-cts Exit Disclaimer
  2. Centers for Disease Control and Prevention, (2010). Mortality and Morbidity Weekly Report, 59, 1609–1613.
  3. Native American Center for Excellence. Tomado de http://nace.samhsa.gov/HistoricalTrauma.aspx, and Yellow Horse Brave Heart, M. Tomado de http://www.class.uidaho.edu/engl484jj/Historical_Trauma.htm Exit Disclaimer and http://historicaltrauma.com/ Exit Disclaimer
  4. American Psychological Association. Adaptación de “The Road to Resilience.” Tomado de http://www.apa.org/helpcenter/road-resilience.aspx Exit Disclaimer
  5. Costello, E. J., Erkanli, A., Fairbank, J. A. and Angold, A. (2002), The prevalence of potentially traumatic events in childhood and adolescence. Journal of Traumatic Stress, 15: 99–112. doi: 10.1023/A:1014851823163
  6. National Child Traumatic Stress Network. (ND). National Center for Child Traumatic Stress Online Press Kit. http://www.nctsnet.org/resources/audiences/for-the-media/online-press-kit#q5 Exit Disclaimer. Última visita, 11 de abril de 2012.
  7. Xiangming Fang, Derek S. Brown, Curtis S. Florence, James A. Mercy. (febrero de 2012). The economic burden of child maltreatment in the United States and implications for prevention, Child Abuse & Neglect, 36(2), 156-165 Tomado de : http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0145213411003140 Exit Disclaimer
  8. Abram, K.M., Teplin, L.A., Charles, D.R., Longworth, S., McClelland, G., & Dulcan, M. (2004). Posttraumatic stress disorder and trauma in youth in juvenile detention. Archives of General Psychiatry, 61, 403-410.
  9. Arroyo, W. (2001). PTSD in children and adolescents in the juvenile justice system. In J.M. Oldham & M.B. Riba (Series Eds) & S. Eth (Vol. Ed.), Review of Psychiatry Series: Vol. 20, Number 1. PTSD in Children and Adolescents. Washington DC: American Psychiatric Publishing.
  10. Tepin, L., Abram, K., Washburn, J., Welty, L., Hershfield, J., and Dulcan, M. (en imprenta) PTSD, Trauma and Co-Morbid Psychiatric Disorders in Detained Youth and the Northwestern Juvenile Project Overview.
  11. Pecora, P. J., Kessler, R. C., Williams, J., O'Brien, K., Downs, A. C., English, D., White, J., Hiripi, E., White, C. R., Wiggins, T., & Holmes, K. E. (2005). Improving family foster care: Findings from the Northwest Foster Care Alumni Study. Seattle, WA: Casey Family Programs. Tomado de http://www.casey.org/Resources/Publications/pdf/ImprovingFamilyFosterCare_FR.pdf Exit Disclaimer (PDF - 1.6 mb). Última visita, 11 de abril de 2012.
  12. National Child Traumatic Stress Network. (2011) FACTS FOR POLICYMAKERS: Complex Trauma and Mental Health of Children Placed in Foster Care, Highlights from the National Center for Child Traumatic Stress (NCCTS) Core Data Set. Tomado de http://www.nctsnet.org/sites/default/files/assets/pdfs/policybrief4_complextrauma.pdf Exit Disclaimer (PDF - 155 kb). Última visita, 3 de abril de 2012.
  13. Greeson, J. K. P., Briggs, E. C., Kisiel, C. L., Layne, C. M., Ake, G. S., Ko, S. J., Gerrity, E. T., Steinberg, A. M., Howard, M. L., Pynoos, R. S., & Fairbank, J. A. (2011). Complex trauma and mental health in children and adolescents placed in foster care: Findings from the National Child Traumatic Stress Network. Child Welfare, 90(6), 91-108
  14. Casanueva, C., Ringeisen, H., Wilson, E., Smith, K., & Dolan, M. (2011). NSCAW II Baseline Report: Child Well-Being. OPRE Report #2011-27b, Washington, DC: Office of Planning, Research and Evaluation, Administration for Children and Families, U.S. Department of Health and Human Services. Tomado de http://www.acf.hhs.gov/programs/opre/abuse_neglect/nscaw/reports/nscaw2_child/nscaw2_child.pdf Exit Disclaimer (PDF - 864 kb). Última visita, 11 de abril de 2012.
  15. Vincent J Felitti, Robert F Anda, Dale Nordenberg, David F Williamson, Alison M Spitz, Valerie Edwards, Mary P Koss, James S Marks. (1998) Relationship of Childhood Abuse and Household Dysfunction to Many of the Leading Causes of Death in Adults: The Adverse Childhood Experiences (ACE) Study. American Journal of Preventive Medicine 14(4), 245. Tomado de http://www.ajpmonline.org/article/S0749-3797(98)00017-8/abstract Exit Disclaimer. Última visita, 11 de abril de 2012.
  16. Finkelhor, D., Turner, H., Ormrod, R., Hamby, S., and Kracke, K. 2009. Children’s Exposure to Violence: A Comprehensive National Survey. Bulletin. Washington, DC: U.S. Department of Justice, Office of Justice Programs, Office of Juvenile Justice and Delinquency Prevention. Tomado de http://www.ncjrs.gov/pdffiles1/ojjdp/227744.pdf Exit Disclaimer (PDF - 902 kb) or http://www.unh.edu/ccrc/projects/natscev.html Exit Disclaimer
  17. Finkelhor, D., Turner, H., Hamby, S., and Ormrod, R., 2011. Polyvictimization: Children’s Exposure to Multiple Types of Violence, Crime and Abuse. Bulletin. Washington, DC: U.S. Department of Justice, Office of Justice Programs, Office of Juvenile Justice and Delinquency Prevention. Tomado de http://www.ncjrs.gov/pdffiles1/ojjdp/227744.pdf Exit Disclaimer (PDF - 902 kb) or http://www.unh.edu/ccrc/projects/natscev.html Exit Disclaimer
  18. Wilson D. (2004). The interface of school climate and school connectedness and relationships with aggression and victimization. Journal of School Health, 74, 293-299.
  19. Jennifer E. Lansford; Kenneth A. Dodge; Gregory S. Pettit; John E. Bates; Joseph Crozier; Julie Kaplow. (2002). A 12-Year Prospective Study of the Long-term Effects of Early Child Physical Maltreatment on Psychological, Behavioral, and Academic Problems in Adolescence. Archives of Pediatric Adolescent Medicine, 156(8), 824-830. http://archpedi.ama-assn.org/cgi/content/full/156/8/824 Exit Disclaimer. Última visita, 2 de abril 2012.
  20. National Child Traumatic Stress Network. (2008). Traumatic Grief in Military Children: Information for Educators. Los Angeles, CA & Durham, NC: National Center for Child Traumatic Stress. Tomado de http://www.nctsnet.org/sites/default/files/assets/pdfs/military_grief_educators.pdf Exit Disclaimer (PDF - 1.9 mb) Última visita, 2 de abril 2012.

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